Fotografía postmortem victoriana

La fotografía post-morten

Siempre hemos utilizado las fotografías para reflejar o más bien, plasmar los mejores momentos y recuerdos de nuestra vida. Un nacimiento, un cumpleaños, las mejores vacaciones, etc. Y algo que siempre me intrigó saber es cómo y quién inventó la fotografía, como fue su historia y como avanzó hasta el día de hoy.

Pues bueno, al parecer este gran descubrimiento fue del profesor Schulze en 1725. Se basaba en el ennegrecimiento de las sales de plata por medio de la luz. Pero la primera fotografía se hizo en 1823 por Nicephores. Y este invento se perfeccionó y se registro en 1839 por un pintor escénico llamado Louis Jacques Mande Daguerre, y lo llamó “Daguerrotipia”.

El término de fotografía viene del griego φως (phōs, «luz»), y γραφή (graf, «conjunto de líneas, escritura»), que, en conjunto, significa “escribir/grabar con la luz”. Os hablamos de la fotografia postmortem a continuación. 

La cámara

Y ¿qué aparato se utilizaba para hacer una foto? Pues bien, se utilizaba una cámara; cámara viene del latín camera que significa “habitación” . La cámara oscura original era una habitación y la única fuente de luz que tenía era un minúsculo orificio en una de las paredes. La luz que entraba en la cámara por ese orificio proyectaba una imagen del exterior en la pared opuesta.

Los artistas usaban una técnica que consistía en que la imagen formada resultaba invertida y borrosa. Esta técnica se utilizó mucho antes de que se inventase la película, para esbozar escenas proyectadas por la cámara.

Con el paso del tiempo la cámara oscura evolucionó y se convirtió en una pequeña caja manejable y al orificio se le instaló una lente óptica para conseguir una imagen más clara y definida. Hoy día tenemos la fotografía digital, se utilizan sensores CCD, CMOS y memorias digitales.

Fotografiar la muerte

En si, la fotografía es un arte pero hubo un tiempo que este arte se utilizó para plasmar el peor recuerdo, LA MUERTE.

La fotografía post mortem (del latín, “recuerda que morirás”) fue una práctica que nació poco después que la fotografía (19 de agosto de 1839) en París, Francia, y que se extendió rápidamente hacia otros países a pesar de que el hacer una foto era algo caro y muy laborioso y que requería de un equipo muy voluminoso y un largo tiempo de exposición.

Y, a menudo, era la única ocasión en la que se fotografiaba a una persona y era una forma de tener un recuerdo de sus seres queridos. Esta práctica consistía en vestir el cadáver de un difunto con sus ropas personales y fotografiarlo por última vez con sus compañeros, familiares, amigos, o solo. Este tipo de fotografía no se consideraba morbosa, debido a la ideología social de la época del Romanticismo.

Tirando de historia

Europa siglo XVI: Para los religiosos retratarse, en vida, símbolo de vanidad. Solo cuando fallecían se les hacía el retrato. En los retratos se destacaba la belleza del difunto y se conservaba para la posteridad. Los retratos de los niños que habían muerto, eran una forma de preservar la imagen de los pequeños ya que se les consideraba seres puros, llenos de belleza y eran considerados, por su familia, un “angelito” en el cielo.

Empezamos el recorrido hasta la fotografía postmortem. En realidad es una forma de ritual funerario, plasmar los últimos momentos que pasamos con nuestro ser querido y guardarlo para la eternidad. y si miramos atrás nos encontramos con diferentes rituales como por ejemplo, en el Antiguo Egipto se momificaba a los Faraones fallecidos conservando su apariencia para la eternidad.

El mundo funerario en el antiguo Egipto.

Otras culturas

Los mayas inmortalizaban el rostro del difunto tallando máscaras de jade.

En Europa apareció el uso de la máscara mortuoria que solo era para nobles y monarcas en la Antigua Roma (al parecer en Egipto ya se usaban para cubrir el rostro de los Faraones) y lo que se quería era capturar los rostros de hombres influyentes como: artistas, científicos y pensadores. En Europa apareció el grabado en lápidas con la figura del difunto.

Y aquí en la época Renacentista y Barroca apareció el retrato post mortem que mostraba al difunto de manera cruda, sin quitar defectos. Un artista conocido, Rembrandt.

Embellecer la foto

Lo que caracterizaba a estas fotos era los diferentes artilugios que utilizaban los fotógrafos para embellecer la imagen y quitarle gran parte de la crudeza que representa la muerte, intentando algún tipo de arreglo para mejorar la estética del retrato.

Unas veces se maquillaba al difunto o se coloreaba luego la copia a mano. Los difuntos eran sujetos ideales para el retrato fotográfico, por los largos tiempos de exposición que requerían las técnicas del siglo XIX. Por ejemplo cuando se hacía una toma de daguerrotipo el tiempo de exposición era muy largo y se construían soportes disimulados para sostener la cabeza y el resto de los miembros del difunto para que no se moviera.

¿Cenando?

Las fotografías de difuntos los muestran “cenando” en la misma mesa con sus familiares vivos, o bebés difuntos en sus carros junto a sus padres, en su regazo, o con sus juguetes; abuelos fallecidos con sus trajes elegantes sostenidos por su bastón. También utilizaban elementos icónicos como por ejemplo, una rosa con el tallo corto y boca abajo significa la muerte de una persona joven, reloj de mano que daba la hora de la muerte, etc.

Los militares, los sacerdotes o las monjas eran retratados con sus uniformes o vestimentas características. La imagen de los familiares que posaban junto al difunto era solemne, sin demostrar dolor en su rostro.

Las fotografías post mortem se podrían encuadrar en tres categorías:

1. Simulando vida:

Se fotografiaba al difunto con los ojos abiertos y posando como si se tratara de una fotografía normal junto con sus familiares. No es difícil notar cual es el difunto porque al no tener movimiento sale muy nítida en la imagen en cambio los familiares no. Las tomas se retocaban a mano usando coloretes o pintando los ojos sobre los párpados cerrados.

2. Simulando estar dormido:

Estas fotos se realizaba con los niños. Se les toma como si estuvieran descansando en un dulce sueño del cual, se supone, iban a despertar. En algunos casos los padres los sostenían como acunándolos para aportar naturalidad a la toma.

3. Fotografia postmortem sin simular nada:

Se  fotografiaba al difunto en su lecho de muerte o en el féretro. En este tipo de tomas se agregaban flores como elemento ornamental, que no existían en el resto de las fotografías post mortem. Ese tipo de fotografías también se les tomaban a los niños (sobre todo en México).

Nuevos ángulos y perspectivas

En el siglo XX, entre los años 20 y 30, los fotógrafos fotografiaba a los difuntos desde nuevos ángulos y perspectivas: detalles de las manos o de otras partes del cuerpo, con desenfoques selectivos muy controlados y realizando primeros planos de ciertas zonas del fallecido, o bien imágenes muy cercanas al fotoperiodismo actual. Son fotografías que son impresionantes por su dramatismo y por la iluminación tan cuidada.

En América latina en el siglo XIX, era una práctica muy común la fotografía post mortem. Hasta se anunciaban en los periódicos “Retratan cadáveres a domicilio, a precios acomodados…”

Famosos fotografos de fotografia postmortem conocidos de la época por este tipo de retratos fueron:

– El fotógrafo Francisco Rave y su socio José María Aguilar.

– El año 1848 Tomas Helsby

– Año 1858 Bartola Luigi con su socio Aldanondo Antonio.

– Entre los  años 1844/46 Daviette (de nacionalidad francesa) junto con el profesor Furnier en Perú.

– Rafael Castillo en Lima

– Juan de Dios Machain en México, se le conocen más de 100 fotografías.

– Romualdo García en Guanajuato.

 Angelitos en la fotografia postmortem

Dentro de la fotografía post mortem fue objeto de culto en el siglo XIX las famosas fotografías de “Angelitos”, niños muertos. Según la época y la cultura se les enterraban con sus juguetes u objetos que utilizaban a diario. También se les hacía monumentos funerarios con pequeñas notas o epitafios que demostraba lo apesadumbrada que estaba la familia ante la perdida del pequeño. Por desgracia en esta época hubo una cantidad importante de fotografia postmortem de ese tipo, debido el alto índice de mortalidad infantil (la mayoría de los fallecimientos se debieron a los escasos recursos médicos en esos tiempos, como a la pobreza en muchos de los casos). Las fotografías del niño fallecido junto a sus padres y/o hermanos  eran comprensiblemente aceptadas. En la religión católica de América los niños que morían bautizados iban al cielo para convertirse en Angelitos y los que no habían sido bautizados eran enterrados con los ojos abiertos para que pudiesen ver la gloria del señor. Estos pequeños quedaban atrapados en el Limbo.

Preocupación de la Iglésia

En el siglo XVIII, la Iglesia se preocupó por los niños que al morir sus madres quedaban dentro de sus vientres, sin recibir el bautismo y confinados a vivir atrapados en el Limbo. La solución que encontraron fue practicar la cesaria y bautizar al pequeño antes de enterrar a su madre.

Un célebre retrato post-mortem fue el de

Domingo Faustino Sarmiento en Argentina durante el siglo XIX.

Fotografia postmortem Íntima

Hasta se pudo diferenciar dos tipos de fotografías. La fotografía postmortem privada que había sido creada para el consumo de un íntimo círculo de deudos y la fotografía post mortem pública estaba dirigida a un público masivo. En prensa, se empezaba con la agonía o enfermedad del personaje y se extendía hasta el funeral, un caso muy conocido fue el de Bartolomé Mitre que falleció en 1906 y lo más sorprendente de sus fotografías es la que se le hace Mitre en su lecho de agonía, es una imagen muy retocada con témpera blanca  y de un carácter absolutamente íntimo.

Macabrismo

Aunque mi opinión personal sea que este tipo de fotografía es de lo más macabra tengo que admitir que muchas de ellas están cargadas de una “belleza inmortal”. Algunas de las fotografías que más me han impresionado:

Aunque parezca lo contrario tengo que decir que todas las mujeres de esta fotografía están muertas.

Reflejo de tristeza

Estos padres reflejan la tristeza en sus rostros por la perdida de su hija. En cambio ella parece estar sonriendo al “descanso eterno”.

Aparentar vida

En esta foto podemos ver que la niña tiene retocados los ojos para aparentar vida.

¿Dormida en un placido sueño? o ¿el sueño eterno? fotografia postmortem

Rosa María Roldán

El misterio de la Danza de la Muerte

 

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