Instrumentos de tortura en la inquisición

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Instrumentos de Tortura en la Inquisición

Instrumentos de tortura en la inquisición

La influencia de la Inquisición, en concreto de Torquemada, fue notable para que los Monarcas abordaran una medida tan radical, la expulsión de los judíos, para la que ni Isabel ni Fernando se mostraron especialmente predispuestos años atrás. Ahora le ley era más que clara “bautismo o expulsión”

Es célebre la abrupta respuesta del Inquisidor General a los intentos de los judíos influyentes por rebajar la medida. Entre el mito y la realidad, se cuenta que el empresario judío Isaac Abravanel, que había servido en distintos cargos a los Reyes Católicos, ofreció al Rey Fernando una suma de dinero considerable para retrasar la medida. Al enterarse Tomás de Torquemada, se presentó ante el Rey y le arrojó a sus pies un crucifijo diciéndole: «Judas vendió a Nuestro Señor por treinta monedas de plata; Su Majestad está a punto de venderlo de nuevo por treinta mil».

Tomas de Torquemada

Dicen que no hay mayor fanatismo que el que encierra el corazón de un converso, y Tomas de Torquemada  es un claro ejemplo, ya que según cuentan,  el Gran Inquisidor del Reino de España, era nieto de judíos conversos..

Si quieres dejar de creer en Dios observa a sus representantes en la tierra, a todos, creo que no hay excepción, incluso el Dalai Lama, exponente de la humildad y pobreza tiene  su residencia oficial en una suite de lujo de un hotel de Londres y asistir a sus conferencias ronda los cuatrocientos euros, una cantidad bastante alejada de los bolsillos de los pobres y los humildes. Pero bueno, hoy toca inquisición.

Fue en el año1252, aun faltarían más de dos siglos para que el Santo Oficio se instituyera en España, cuando el Papa Inocencio IV hace pública la bula papal “ad extirpanda”, en la que se autoriza, con algunos límites, la tortura de herejes a cargo de la Inquisición. Reconozco que no he leído la bula papal, pero estoy convencido de que esos límites fueron ampliamente sobrepasados.

La tortura

¿Qué se pretendía con la tortura? ¿El arrepentimiento? ¿La confesión? La tortura jamás puede ser ni perdonada, ni justificada. Si además esta viene de la mano de quien predica paz y amor, en este caso me quedo hasta sin palabras para clasificarla.

El artículo tendría que ser una crónica sobre instrumentos, pero finalmente decidí no hablar de ninguno de ellos. Al final tan solo quiero convertirlo en dos deseos; uno, el que los torturados hayan encontrado la paz y aliviado el dolor allá donde quiera que estén. El otro, que aquellos que ordenaban y participaban en las torturas, las estén padeciendo en sus propias carnes. Tal vez en algún lugar similar a ese infierno del que pretendías salvar a sus víctimas.

Fran González

http://www.ivoox.com/narradores-del-misterio-t3-x-33-13-mayo-audios-mp3_rf_11524768_1.html

La santa inquisición: Métodos de tortura

 

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