Julio Verne ¿visionario, profeta o glándula pineal activada?

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Pero también te diré que esa afición por la sabiduría, lo llevó a iniciarse y pertenecer a una de las sociedades secretas más selectas, La sociedad Niebla también llamada El principio de la verdad, fundada en el siglo XVI por el impresor Gryphe con ideas muy revolucionadas para aquél entonces ya que deseaban el avance de la población a través de la mente de los hombres.

Sociedades secretas

Un concepto que se sitúa muy próxima a los pensamientos de los Rosacruces y a la que pertenecían literatos, pintores, filósofos, etc., que a buen seguro te sonarán.

Figuras como: Miguel de Cervantes, Immanuel Kant, Galileo Galilei, Descartes, Goethe, Dante, Poussin, Delacroix, Balzac, Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Julio Verne, Tomas Jefferson, Benjamín Franklin, etc., entre otros muchos, pertenecían a esa sociedad, que sin duda han contribuido con sus publicaciones, razonamientos, arte en general, a que nuestra sociedad evolucione.

Todos con un objetivo común: La sabiduría y el conseguir con sus obras maestras que la sociedad evolucione un pasito más allá.

En esta sociedad Niebla, todos; iniciados e iniciadores (se cuenta que el iniciador de Verne fue Alejandro Dumas, padre y creador de Los tres mosqueteros o el Conde de Montecristo) tenían un libro de cabecera, raro, hermoso y apasionado que busca la perfección, la sabiduría y la belleza absoluta a través de los sueños. De la mano de este libro, llamado El sueño de Polifilo o Hypnerotomachia Poliphili escrito en el siglo XVII por Francesco Colonna, dedicaron los eruditos, iniciados e iniciadores de la Sociedad Niebla, horas extenuantes de estudio.

El sueño de Polifilo

Un libro que hay que leerlo con detenimiento. Analiza la complejidad de los sueños, se involucra en el verdadero mensaje de los Cátaros, también llamados los Puros por ser estos los verdaderos portadores del saber y la filosofía de vida de un grande de la historia, Jesús de Nazaret… y algo más, que intentaré desvelar en un artículo aparte.

Lo cierto es que, con o sin libro de la Hypnerotomachia, Julio Verne estuvo tocado por la barita de la premonición, y me encantaría que tú juzgues, si este hombre era o no un visionario además de un hombre con un apetito voraz de investigación y sabiduría.

Investigación y sabiduría que en la época de Verne, estaba ahí, al alcance de cualquiera y que ahora, en nuestra época está todavía más al alcance de nuestra mano. Y me gustaría que esas personas que tildan de locura a esos visionarios, usaran más el análisis y la comprensión del entorno que los rodea como Verne y otros coetáneos actuales así lo hacen, en lugar de usar y utilizar tan solo el verbo CRITICAR.

Continua

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