Cita con lo desconocido

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Carlos decide actuar y se decide primero, con una llamada casi inaudible para acabar aumentando el tono de su voz y golpeando la puerta con un poco de más fuerza. Es entonces cuando se da cuenta que el camarero que se encuentra tras la barra lo mira pero, tras unos segundos estudiando la situación, éste decide volver a sus quehaceres.

Carlos ya, a estas alturas, se encuentra muy angustiado y tras unos segundos titubeando y tras varios intentos de acercar la mano al picaporte, finalmente se arma de valor y abre la puerta del baño.

Una vez dentro, Carlos se encuentra totalmente solo en el baño, un pequeño habitáculo cerrado a cal y canto por cuatro paredes de azulejos y un techo blanco. Ni una ventana que pudiera dar explicación a tan extraña desaparición.

Los ojos de Carlos se quedan clavados en el suelo del baño, allí, en la penumbra de la habitación, un silencio desgarrador roto de repente por la voz de una de las ancianas que se encontraban en el Café.

Anciana: Oiga señorito, está usted en el baño de señoras, haga el favor de salir inmediatamente.

Carlos, se da la vuelta y mira a la anciana con la mirada perdida. Y solo acierta a decir…

Carlos: ¿Qué?

Anciana: ¡Camarero!, ¡Camarero!, ¡Hay un pervertido en el baño de señoras!

La figura del camarero aparece y se coloca al lado de la anciana.

Camarero: Señor, creo que se ha equivocado de baño.

Carlos: No, no me he equivocado, ¿Dónde está mi amiga?

Camarero: Disculpe señor, no le comprendo. ¿Qué amiga?

Carlos: Joder, sí, mi amiga, la que hace un momento acaba de entrar en este mismo baño (señalando con la mano abierta el mismo suelo en el que se encontraba de pie para dar más fuerza a su afirmación y levantando la voz a un tono al cual todos los que se encontraban dentro del Café pudieron oírlo).

Las voces animaron a todos a acercarse al baño donde estaba transcurriendo tan insólito espectáculo.

Camarero: Señor, por última vez, salga del baño.

Y acercando poco a poco la mano hacía la figura temblorosa de Carlos, lo sujeta del brazo suavemente pero con firmeza hasta sacarlo hacia afuera.

Una vez fuera del baño, el camarero acompaña a Carlos a su asiento.
Camarero: Señor, ¿Se siente ya más calmado?

Carlos nota como todas las personas del bar se mantienen en silencio expectantes a sus palabras…

Sigue

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